domingo, 23 de mayo de 2010

Carta que no quiere ser leída

Decidí que sería fuerte y que no lloraría una lágrima mas por ti pero no puedo cumplir con mi palabra. Me prometí que no estaría triste, que te dejaría atrás, tomaría lo bueno y tiraría todo el dolor junto con tu cepillo de dientes pero me fallo a mi misma y lloro, te extraño y no puedo ni quiero evitarlo. Como tu dijiste: Es también cuestión de voluntad y no la tengo.
Me he empeñado en distraerme, en pensar en otras cosas pero de alguna manera siempre regresas a mi cabeza en una canción, en un chiste, en un recuerdo, en un restaurante o en local de renta de smokings.
Hoy fue especialmente difícil hacer sola las cosas que se suponía haríamos juntos, entrar a ese departamento vacío en el que te besé y en el que me visualicé estando contigo me rompió el poco corazón que me quedaba. Tenía todo resuelto y podía ver en la pared de mi cabeza los cuadros que ibas a pintar. Se veían increíbles. Ahora tengo todo revuelto, no sé que quiero, no sé que necesito y no tengo tu opinión y tu apoyo para ayudarme a resolverlo.
Ya lo hablamos, ya lo dije y aun así siento una necesidad terrible de decirte que no te guardo rencor, que te perdono, que te extraño, que me encantaría que las cosas fueran diferentes y estupidamente no pierdo la esperanza de que regreses. Aunque no sé si en realidad te importe.
Hoy pienso que fuí tonta al no darme cuenta de lo que estaba pasando. Dejaste de cantar en la regadera, dejaste de mandarme mensajes todo el día, dejaste de dedicarme canciones, dejaste de sentir mariposas. Creo que simplemente no quise verlo.
Me duele no haber podido enamorarte, di todo, traté con todas mis fuerzas de hacerlo funcionar y fallé y no puedo superarlo. Todo el mundo dice que pasará pronto, que lo deje fluir, que cuando menos lo espere ya te habré superado y sé que es verdad pero simplemente no le veo final. No se cuando podré acostarme sin pensar en ti y en que me muero de ganas de tenerte a mi lado. Irme a la cama y no tenerte junto es terrible pero despertar y no poder decirte que te amo me parte el alma. Tu sabes que las mañanas son particularmente difíciles para mi, lo has vivido, pero ahora es prácticamente insoportable. Odio las mañanas, odio despertar y odio que no estés.
Perdóname por todo lo que he escrito, sé que te molesta que publique estas cosas pero de alguna manera tengo que sacar ésto que me está ahogando el corazón. Alguna vez dijiste que no querías entrar a mi blog porque siempre escribo de cosas feas, tristes y de amores pasados. Hoy eres el personaje estelar y aunque me encantaría que leyeras lo que siento sé que vas a odiar encontrarte aquí y se que con esto te alejo aun más. Me pediste que no machacara mas las cosas y eso tampoco puedo cumplirlo, lo siento.

Te amo, te extraño y te necesito de una manera que no puedo comprender.

Salte de mi cabeza, por favor, te lo ruego...

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